Todo llegó a su fin, todo se acabo para siempre.
Aquellas miradas que se cruzaban, aquellos gestos, caricias... Todo aquello que al principio no había, pero que, como siempre, aparece cuando esta a punto de acabar.
Esas palabras que me decías que me dejaban temblando, esos juegos que nos dábamos tan tontos que hacía que solo existiésemos tu y yo, cuando al rededor nuestro habían veintipico personas más.
Me encanta cuando me sacas esa sonrisa a las 8 de la mañana..sinceramente, nadie me ha hecho reír por la mañana como lo haces tú.
Me enamoras cuando sonríes y muestras tus dientes perfectos mientras me miras con tus ojos aguados, en ese preciso instante el mundo se detiene, y pienso en lo asombroso que eres.
Todas las tardes que pasé pensando en tí, y que solo quería que llegase el día siguiente para volver al mismo juego de siempre. Todas esas veces que me ponía frente al ordenador observando tu conversación, pensando ¿le hablo, no le hablo? ¿Qué le digo? ¿Me hablara? ¿Qué pensará?.
Me gustaría contar todas las veces que he visitado tu perfil, pero no tengo memoria suficiente para acordarme de un número tan grande.
Siempre tuve la esperanza de que todo esto acabase en algo más que una amistad, que uno de los dos diese el paso, pero no tenemos ese valor, preferimos dejar pasar el tiempo y olvidar todo lo bonito que ha pasado, antes que decir todo lo que sentimos a la persona que despierta las mariposas de nuestro estómago y las hace volar. Tenemos miedo a no ser correspondidos, a que la otra persona nos rechaze... Pero quien no arriesga no gana.
No quiero que esto se quede en el olvido, que solo sea una historia irreal más... Son tantas cosas bonitas como para tirarlo todo por la borda.
Pero desgraciadamente todo esto llego a su fin, el verano se acerca y nuestros caminos se separan, perderemos el contacto, y nunca, nada volverá a ser como ahora...