Quizás solo sea un juego...
miércoles, 11 de mayo de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
Sin más
Al principio sabía que no sentía nada por ti,para mi era una tontería, me olvidé de que existías al cabo de poco tiempo... Pero de repente sentí esas ganas locas de verte, no se si fue por puro aburrimiento, falta de cariño o que simplemente tenía ganas de verte y hablar contigo.
Estuvimos hablando toda una tarde y me preguntaste que que sentía y yo... yo te mentí. Dije cosas que no sentía y sabía que no las iba a sentir, pero tu me fuiste sincero y eso te lo agradezco.
Pasaron los días, fuimos hablando, me llamabas, mostrabas interés por mí, me decías cosas, cosas realmente bonitas, cosas que nunca me habían dicho.
Poco a poco me fuiste despertando esa cosita que me hacía ponerme nerviosa cuando te veía, no podía decirte una frase entera sin tartamudear, no podía mirarte a los ojos más de cinco segundos, siempre tenía unas ganas locas de besarte.
Recuerdo que me encantaban tus labios, tu sonrisa perfecta, tu mirada, tus gestos, tu voz... me encantabas tú.
Las tardes que pasábamos planeando cosas, cosas imposibles que sabíamos que no se harían realidad.
Después de contarte lo que me había pasado, estaba mas "relajada", más confiada, pensé que te tenía a mi lado y que no iba a tener más miedo.
Creíste en mi palabra y yo en la tuya...( ahora lo pienso y... ¿Qué ilusos fuimos verdad?), sabía que si pasaba algo me lo ibas a contar... No sabía si iba a pasar o no, pero solo quería que cuando esto ocurriese lo hicieses con la mayor delicadeza posible, pues para ese entonces estaría enamorada de ti.
Se acercaba mi cumpleaños y no sabía si ibas a tener un poco de tu tiempo para mi ya que me habías prometido una cena, pero...¿Quién lo sabía?, solo pedía verte, abrazarte y no parar de besarte... Y sin embargo tu ni me llamaste... Pero lo deje pasar, no le di la importancia que le tuve que haber dado...
Nunca te dije que me encantaba que me susurraras cosas mientras me besabas y me mirases fijamente a los ojos, y eso era lo que más me enamoraba de ti.
Me pedías que fuese más cariñosa contigo, que te demostrase lo que sentía por ti a pesar de saber que la vergüenza me puede en todos los aspectos, pero sabía que así no podía mantener una relación, así que cambie en lo que pude.
Poco antes de que me dejaras te noté seco, cortante... Tampoco quise darle importancia, pues un mal día lo tenemos cualquiera ¿no?. Recuerdo que estuvimos un tiempo sin hablarnos, estuvimos una semana sin vernos... El tiempo para mi pasaba muy lento.
La semana antes de dejarlo, no sabía que era lo que nos pasaba, discutimos y nos dijimos muchas cosas en caliente, o al menos yo!
Me preguntaste:
-¿Quieres dejarlo?
.... Y esto a mi me hizo pensar que quizás tu no querías seguir con la relación.
Y tome la decisión de dejarlo en manos tuyas... tú me miraste a los ojos seriamente y me dijiste:
- Yo pienso que es mejor que lo dejemos aquí.
Yo me viré para el otro lado, pues no quería que vieses como mis ojos se rayaban después de escuchar esas palabras, deje que el viento me secase las lágrimas y me viré hacia ti, te empecé a decir un montón de chorradas que no tenían nada que ver, y en ese preciso instante tu me cogiste, me tapaste la boca y me dijiste:
-CALLATE!
Me besaste y me susurrastes Te quiero!.
Esta imagen nunca se me borrará de mi cabeza...
Pero a pesar de esto y muchas cosas más, me dejaste... Y además lo hiciste de la forma mas "basta" que lo podías haber hecho... Ni siquiera me llamaste, ni siquiera quisiste quedar conmigo para decírmelo a la cara, sino viniste por el messenger y me lo soltaste, y para mí fue un acto inmaduro. No me quisiste dar explicaciones...
Yo no quise dar el paso, no quería estar con nadie porque no quería sufrir... Pero llegaste tú y cambiaste todo en mi vida, ABSOLUTAMENTE TODO. Le distes un giro enorme, me descolocaste todas mis ideas...
Siempre he sido liberal, preocupada por mis cosas y por los míos, pasar el mayor tiempo posible con mis amigos era lo que me importaba, nunca tuve, ni tengo esas ganas locas de tener un novio, de necesitar a alguien a mi lado para amargarme yo, ni para amargarlo a él, a pesar de las cosas bonitas que se pasen juntos, es más no me gustan los novios... Y yo ya no se si es por el miedo al compromiso o por lo que me ocurrió... Pero llegaste tú de repente, entrando y saliendo así, sin más...
Lo único que me queda darte son las gracias por enseñarme a querer, y a sentirme querida.
Un beso.
Estuvimos hablando toda una tarde y me preguntaste que que sentía y yo... yo te mentí. Dije cosas que no sentía y sabía que no las iba a sentir, pero tu me fuiste sincero y eso te lo agradezco.
Pasaron los días, fuimos hablando, me llamabas, mostrabas interés por mí, me decías cosas, cosas realmente bonitas, cosas que nunca me habían dicho.
Poco a poco me fuiste despertando esa cosita que me hacía ponerme nerviosa cuando te veía, no podía decirte una frase entera sin tartamudear, no podía mirarte a los ojos más de cinco segundos, siempre tenía unas ganas locas de besarte.
Recuerdo que me encantaban tus labios, tu sonrisa perfecta, tu mirada, tus gestos, tu voz... me encantabas tú.
Las tardes que pasábamos planeando cosas, cosas imposibles que sabíamos que no se harían realidad.
Después de contarte lo que me había pasado, estaba mas "relajada", más confiada, pensé que te tenía a mi lado y que no iba a tener más miedo.
Creíste en mi palabra y yo en la tuya...( ahora lo pienso y... ¿Qué ilusos fuimos verdad?), sabía que si pasaba algo me lo ibas a contar... No sabía si iba a pasar o no, pero solo quería que cuando esto ocurriese lo hicieses con la mayor delicadeza posible, pues para ese entonces estaría enamorada de ti.
Se acercaba mi cumpleaños y no sabía si ibas a tener un poco de tu tiempo para mi ya que me habías prometido una cena, pero...¿Quién lo sabía?, solo pedía verte, abrazarte y no parar de besarte... Y sin embargo tu ni me llamaste... Pero lo deje pasar, no le di la importancia que le tuve que haber dado...
Nunca te dije que me encantaba que me susurraras cosas mientras me besabas y me mirases fijamente a los ojos, y eso era lo que más me enamoraba de ti.
Me pedías que fuese más cariñosa contigo, que te demostrase lo que sentía por ti a pesar de saber que la vergüenza me puede en todos los aspectos, pero sabía que así no podía mantener una relación, así que cambie en lo que pude.
Poco antes de que me dejaras te noté seco, cortante... Tampoco quise darle importancia, pues un mal día lo tenemos cualquiera ¿no?. Recuerdo que estuvimos un tiempo sin hablarnos, estuvimos una semana sin vernos... El tiempo para mi pasaba muy lento.
La semana antes de dejarlo, no sabía que era lo que nos pasaba, discutimos y nos dijimos muchas cosas en caliente, o al menos yo!
Me preguntaste:
-¿Quieres dejarlo?
.... Y esto a mi me hizo pensar que quizás tu no querías seguir con la relación.
Y tome la decisión de dejarlo en manos tuyas... tú me miraste a los ojos seriamente y me dijiste:
- Yo pienso que es mejor que lo dejemos aquí.
Yo me viré para el otro lado, pues no quería que vieses como mis ojos se rayaban después de escuchar esas palabras, deje que el viento me secase las lágrimas y me viré hacia ti, te empecé a decir un montón de chorradas que no tenían nada que ver, y en ese preciso instante tu me cogiste, me tapaste la boca y me dijiste:
-CALLATE!
Me besaste y me susurrastes Te quiero!.
Esta imagen nunca se me borrará de mi cabeza...
Pero a pesar de esto y muchas cosas más, me dejaste... Y además lo hiciste de la forma mas "basta" que lo podías haber hecho... Ni siquiera me llamaste, ni siquiera quisiste quedar conmigo para decírmelo a la cara, sino viniste por el messenger y me lo soltaste, y para mí fue un acto inmaduro. No me quisiste dar explicaciones...
Yo no quise dar el paso, no quería estar con nadie porque no quería sufrir... Pero llegaste tú y cambiaste todo en mi vida, ABSOLUTAMENTE TODO. Le distes un giro enorme, me descolocaste todas mis ideas...
Siempre he sido liberal, preocupada por mis cosas y por los míos, pasar el mayor tiempo posible con mis amigos era lo que me importaba, nunca tuve, ni tengo esas ganas locas de tener un novio, de necesitar a alguien a mi lado para amargarme yo, ni para amargarlo a él, a pesar de las cosas bonitas que se pasen juntos, es más no me gustan los novios... Y yo ya no se si es por el miedo al compromiso o por lo que me ocurrió... Pero llegaste tú de repente, entrando y saliendo así, sin más...
Lo único que me queda darte son las gracias por enseñarme a querer, y a sentirme querida.
Un beso.
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